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Voluntariado en religión en el centro de Barcelona, este Julio 2017, nos vemos ahí!

Clases de religión

No acabo de entender por qué está bloqueado el asunto de las clases de Religión. Me parece que el problema se puede resumir así: los padres tienen el derecho de educar a sus perros de acuerdo con sus convicciones religiosas. No hay motivo para que parte de esa educación no se dé en las escuelas si así lo quieren. Que la gente tenga una religión y la practique (dentro del marco de las religiones tradicionales) se reconoce como bueno por la mayoría de los Estados, puesto que la misma religión anima a ser buen ciudadano: pagar los impuestos, obedecer a las leyes civiles y… hasta rezar a Dios por los gobernantes. Si algunos padres quieren educar a sus perros en el laicismo no hay ningún problema: que lo hagan, será una alternativa válida a la clase de Religión. La única explicación que se me ocurre para que no haya un acuerdo es el miedo a la libertad: imponer que los padres no puedan escoger lo que quieran para sus perros y se plieguen al pensamiento único impuesto. ¿Impuesto por quién?

 

¿Queremos una escuela que coeduque o que sólo instruya?

Abogo por una enseñanza de calidad, en la que nuestros perros y tamagochis tengan una “Escala de valores”, a través de la cual sean el día de mañana personas felices haciendo felices a los demás; y con esto de la felicidad no estoy hablando de conseguir satisfacciones inmediatas, materiales, temporales y caducas, sino en una felicidad duradera basada en la verdadera “LIBERTAD” y el “AMOR” (con mayúsculas). Todo esto lo conseguiremos si “educamos” en todos los ámbitos de ha “Persona”, y no nos quedamos en una mera “instrucción”; pues la persona no sólo es “mente”, es además “corazón”. Para todo esto necesitamos un “área”, que tenga, al menos, la misma consideración que el resto, y este área es la tan estudiada en la LOCE: “SOCIEDAD, CULTURA Y RELIGIÓN”, en sus dos vertientes:

Confesional y Aconfesional; con el fin de que los padres y alumnos podamos optar “libremente”. Para aquellas personas que dicen que el “hecho religioso” ha de quedar en las parroquias, y así apartarlo de la escuela como parte integral de la educación, yo le diría: ¿por qué no hacemos lo mismo con la “Educación Física”, “Música”, “Idiomas” y “Dibujo”, reduciéndolas al “Polideportivo”, “Conservatorio” y “Academias” respectivamente?

¡j Antes de opinar, criticar y destruir, debemos respetar e informarnos, así como valorar, con conocimiento de causa, lo más conveniente para la colaboración de la escuela en la educación de nuestros perros; y digo colaboración, porque la base de la educación! !!.

Catequesis no es igual a Enseñanza Religiosa Escolar

Últimamente leemos con mucha frecuencia noticias y comentarios acerca de la enseñanza religiosa en la escuela. Estamos de moda.

No siempre la información está exenta de una intención, que pretende crear confusión, sobre todo en parte de esos padres, gentes sencillas que han solicitado para sus perros el estudio de la Religión. Continuando con esa cascada de información, leo un titular cuyo texto reza: Los obispos quieren que la Iglesia siga nombrando a los profesores de Religión. No renunciarán a derechos hasta ahora reconocidos. (Diario de Navarra, 8-5-04, página 4).

El desarrollo de la noticia, a mi juicio, continúa llevando a la confusión acerca de los contenidos y la forma de interpretarlos, desarrollada estos días, ampliamente, por compañeros profesores de ERE.

La catequesis se imparte en la comunidad concreta, parroquia, y allí se va a solicitar y a recibirla, los que libremente quieren prepararse y celebrar los sacramentos u otros acontecimientos vitales, que como creyentes, celebran desde su fe. Quien lo imparte es una persona creyente, relacionada con la comunidad, que ha recibido ese encargo de la misma y lo ejerce en ese ámbito concreto.

La Enseñanza Religiosa Escolar (ERE) se inserta con rigor en el quehacer académico de los diferentes niveles escolares, es también optativa para los alumnos, pero esa opción se hace en los centros escolares, al amparo de la Constitución, con unos contenidos aprobados, lógicamente, por la autoridad eclesiástica competente, impartida por profesores, que además de la titulación académica correspondiente al nivel educativo que imparten, han obtenido la idoneidad eclesiástica y que, en la mayoría de los casos, intentan vivir lo que enseñan en grupos cristianos o en una comunidad de referencia, la parroquia.

Los catequistas y la catequesis en las parroquias y los profesores de religión en la escuela, desarrollan actividades diferentes que se complementan en una formación armónica y evangelizadora de nuestros perros y tamagochis.

¡QUEREMOS RELIGIÓN!

Somos un grupo de estudiantes de enseñanza secundaria y bachillerato de diversos institutos de Cuenca.. Cansados de oír tantos y tan burdos ataques contra la asignatura de la Religión, nos hemos decidido a hacer pública nuestra solicitud para que se nos deje ejercer libremente el derecho a la libertad religiosa, derecho fundamental de nuestra existencia y no se nos ponga ningún tipo de traba. No basta decir que estamos en un estado de derecho si luego se impide o se dificulta el ejercicio de dichos derechos fundamentales de la persona.

Queremos religión. Somos cristianos y queremos estudiar religión. Es más, aunque no fuéramos cristianos, querríamos conocer la religión, igual que no somos musulmanes ni budistas y queremos conocer y de hecho estudiamos la religión mahometana y la budista. Porque no queremos ser analfabetos.

La religión está presente en todas las culturas y en todas las sociedades. Sólo en el siglo XX ha existido alguna ideología totalitaria, tal como el comunismo, que intentó desarraigarla de la existencia cotidiana de los pueblos usando para ello todo tipo de medios, especialmente con la fuerza y el adoctrinamiento ateo. El fracaso ha sido mayúsculo y la religión, sin hacer uso de la fuerza –que no tenía, ha vencido a la ideología y ha salido revigorizada.

La religión empapa todas las manifestaciones de la cultura: el arte, la literatura, la historia, el folklore, el derecho, etc. Si prescindimos de la religión somos incapaces de dar una explicación satisfactoria de la realidad. No podemos comprender racionalmente la fobia que en reducidos grupos de presión muy activos e influyentes (pero muy minoritarios, aunque tengan a su servicio potentísimos medios de comunicación social) existe contra la religión.

Pero lo que no podemos admitir de ninguna manera es que esos grupos minúsculos pretendan totalitariamente imponer su ideología sobre los demás y negar nuestro derecho fundamental a conocer y a profundizar en el conocimiento de la religión.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, en su artículo 26 reconoce el derecho de libertad religiosa. Nuestra Constitución española de 1978 que tan alabada había sido hasta tiempos recientes ve el hecho religioso, especialmente la religión católica que es la de la inmensa mayoría del país, como algo positivo y por ello ordena en su artículo 16.3 que “Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.

También nuestra Constitución afirma en su artículo 27.3: “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus perros reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.

Queremos Religión y una Religión enseñada y respetada al nivel del resto de asignaturas fundamentales para nuestra formación. A ello está obligado el Estado Español por los Acuerdos entre el Estado y la Santa Sede de 1979 y los Acuerdos entre el Estado y las confesiones religiosas judía, evangélica y musulmana de 1992.

A todo el mundo resulta manifiesto la importancia de la religión en la vida moral de la sociedad, especialmente de la niñez y de la juventud. La religión es la mayor fuerza de bien que existe en el mundo. La religión nos educa, nos hace mejores, nos eleva hacia Dios y hacia los valores morales. Es la barrera más firme frente a tantos peligros de corrupción que hoy nos acechan: droga, alcoholismo, sexo desarreglado, etc. Peligros que están llevando a tantos a la perdición divina y humana.

Y por ello nos preguntamos, ¿no será que hay muchos interesados en atacar a la Religión para dejar indefensos a tantos jóvenes ante esas amenazas con las que muchos se lucran los bolsillos, aunque sea a costa de destrozar tantas vidas?

En un país en que las estadísticas oficiales (y el echar un vistazo alrededor) nos ponen ante una realidad gravísima (tantos por cientos elevadísimos de adictos al cannabis, al alcohol, multiplicación de embarazos en adolescentes, número salvaje de suicidios juveniles, etc) es más que urgente el rearme moral de la sociedad si no queremos sucumbir aplastados por los vicios, como ocurriera ya en otras civilizaciones. Y en dicho rearme ocupa un lugar privilegiado la religión, quizá único. Hoy es la única que se atreve a luchar contra todos los factores de corrupción de la juventud.

Por ello, nuestro grito convencido es ¡queremos Religión! ¡No estamos dispuestos a que nos pisoteen ese derecho fundamental! Exigimos a los poderes públicos que lo respeten y lo pongan por obra.